top of page
Buscar

El miedo

Todos tenemos miedos y dudas y eso nos bloquea, nos impide avanzar. Es por ello que elegimos quedarnos en la zona de confort, en la comodidad, en lo ya conocido, porque salirse de ahí para el cuerpo supone un peligro ya que si accedemos a enfrentarnos a ese miedo, no sabremos con qué nos encontraremos al otro lado, no sabemos qué respuesta tendremos y entonces decidimos quedarnos ahí, en lo conocido, en esa “comodidad” que aún siendo no del todo gratificante, preferimos “mejor viejo conocido que nuevo por conocer”. Y es entonces cuando nos quedamos estancados en el “y si…” pero no accionamos.

 

Este tema me toca con especial importancia, ya que siento que llevo en ese estancamiento durante aproximadamente tres años. Especialmente durante estos últimos meses lo estoy sintiendo con muchísima más fuerza. Siento que ya no puedo estirarlo mucho más y debo enfrentarme al miedo. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es el miedo? Este no es más que una “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”. Entonces, pongamos como ejemplo primero que estás en la sabana y te está persiguiendo un león porque te quiere comer. Y como ejemplo segundo que sientes muchísimas ganas de mostrarle al mundo tu potencial pero a la vez no lo haces por pánico a exponerte.

 

Bien, en ambas situaciones hay miedo. La diferencia está en que en la primera opción ante el miedo del león tú generas un cambio en la conducta, es decir, si estabas tranquilamente caminando por la Sabana observando el paisaje, en el momento en que ves al león vas a cambiar radicalmente tu respuesta y tu cuerpo comenzará a agitarse y correrás lo más rápido que puedas y se agudizarán todos tus sentidos para buscar refugio y calma. ¿Qué pasa con la segunda opción? Pues que como no tenemos un estímulo fuerte que nos apriete a generar el cambio, postergamos la acción y no generamos ningún cambio y por lo tanto no nos enfrentamos del mismo modo.

 

El problema aquí está en que sea cual sea el tipo de miedo tu cuerpo lo va a sentir como una amenaza y va a activar una serie de mecanismos para apoyar ese estado de alerta. En un momento agudo y breve en el tiempo está genial porque nos ayuda a combatir el peligro pero en un estado largo en el tiempo es cuando surgen los problemas y se agotan los mecanismos de compensación del cuerpo.

 

Entonces ese miedo que te invade y que te resistes a superar es más por un miedo a la respuesta que puedas tener de tu entorno por si pone en peligro tu validación interna y, ante la duda, te quedas congelado y no pasas a la acción. Déjame decirte que ese miedo es totalmente subjetivo, lo que para ti es un mundo para el otro es algo insignificante. La magnitud que le demos al miedo depende de las vivencias que hayamos tenido anteriormente y de la forma que tenemos de enfrentarnos a ello. Claro que habrán situaciones que nos incomoden y que nos cuesten superar pero si no tomamos acción sobre ellas, vendrán más fuertes con el tiempo porque el universo siempre busca un equilibrio, la tensión constante es insostenible y es muy cara energéticamente para nuestro cuerpo.

 

Entonces, si el miedo es solo una representación de tu cabeza, ¿por qué postergar más ese acto que sabes que cambiará tu vida? Tu miedo es tu guía y tus incomodidades también. En esa área donde tengas miedo e incomodidad, ahí es, ahí está el camino. Es la apertura para un profundo y un gran aprendizaje. Cree en ti. Confía.


Eye-level view of a lush green forest with sunlight filtering through the leaves




 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


bottom of page